La Pelota y sus rivales (parte 2)

La Pelota Y Sus Rivales Gloria y Dinero

He observado intensamente todo lo sucedido en el reciente Sudamericano sub 20 disputado en Ecuador, así como todo lo que ocurrió en el mismo torneo categoría sub 17 en Chile.

Excelentes planteles, entrenadores idóneos, planteamientos tácticos que, en general, están adecuados a las posibilidades de los diferentes estilos e idiosincracias.
He escuchado nombres que se resaltan, con mucho merecimiento, sin distinción de banderas.


También he visto profundas diferencias de madurez futbolísticas y anímicas en los planteles, en especial en categoría sub 20.

¿Culpa de los jugadores?
¡No! Más bien virtud de los entrenadores, de saber elegir cada elemento pensando en el rodaje que tiene cada jugador en etapas juveniles.

Estas características se profundizan más en los países del Río de la Plata.
En éstos países los jóvenes talentos tienen mayores oportunidades de madurar debido a que llegan a los planteles profesionales, donde no se les mira la cédula sino el carácter y la capacidad.
Esto provoca que estén acostumbrados a mayores exigencias físico-síquicas, estando un escalón más arriba en items tan importantes como haber entrenado en la práctica la resistencia a la frustración.

¿Defectos de Uruguay y Argentina?
No! Más bien virtud por confiar en ellos.

Situación que yo he vivido personalmente al tener el honor de haber dirigido en América y Centroamérica en 9 países diferentes.
Con todo este análisis no puedo dejar, o resistirme de comentar, que, a pesar de tantas virtudes y tantos títulos, me preocupa lo que hace décadas vengo viendo y que encienden en mí luces de preocupación.
Escucho cifras astronómicas por la contratación de estos jóvenes, especulaciones de transferencias mientras se juega el torneo, donde seguramente Europa espera ansiosa para enviar una legión de observadores y nutrirse de los jugadores latinos para equiparar su pobreza técnica.
Seguramente estas transferencias en lo económico le arreglen la vida al jugador y a sus familias, al Club al que pertenece, al Empresario que lo representa y, posiblemente, a alguna automotora o constructora de bienes muebles.

Y aquí vuelvo al tema: ¿qué sabemos de su contención? ¿Qué sabemos de cómo enfrentará su separación familiar? ¿Cómo sabemos si lo van a educar? ¿Cuál va a ser su formación intelectual y cultural? A sus 18, 19, o 20 años...
Yo no escucho nada al respecto, sólo números, spots publicitarios, jugadores con traje y corbata (que denuncian en su lenguaje corporal incomodidad), veo globos llenos de aire.

Hoy todos los entrenadores sabemos más que nunca que se necesitan jugadores inteligentes, que tomen decisiones de acuerdo a su formación dentro y fuera de la cancha.
Y que no pierdan sus raíces.

Hace décadas veo a muchos de ellos volver, después de años sin jugar, sin evolucionar, sin cultura, sin hambre de Gloria, en definitiva, sin Ilusión.
Y vuelvo a lo mismo, todos nos debemos el respeto por el Dinero, pero la primera que nació ¡¡¡fue la Gloria!!!

A ella nos debemos.

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